DOS HISTORIAS, UN FUTURO COMÚN

By octubre 29, 2026 octubre 30th, 2026 Destacados, Jadashot artículos

AVANZA LA UNIÓN ENTRE LA COMUNIDAD SEFARADÍ Y EL MERCAZ

Por. Jael Lambeth

Con más de un 82% de apoyo en la Asamblea de Socios, la Comunidad Israelita Sefaradí dio un paso decisivo hacia la concreción de un proyecto largamente anhelado: la unión con el Círculo Israelita de Santiago (Mercaz). La iniciativa busca consolidar una institución más fuerte, con mayor capacidad de desarrollo comunitario y una representación robusta del judaísmo conservador en Chile, resguardando al mismo tiempo el legado y la identidad sefaradí.

 

La amplia aprobación obtenida en la reciente Asamblea de Socios marca un momento trascendental para la historia de la Comunidad Israelita Sefaradí. Tras años de conversaciones y esfuerzos por acercar a ambas instituciones, los socios respaldaron de manera contundente una propuesta que apunta a unir recursos, capacidades y proyectos bajo una visión común de futuro.

 

Para el presidente de la Comunidad Israelita Sefaradí, Manuel Gomberoff, el resultado constituye una señal clara respecto del camino que los socios consideran necesario seguir para asegurar la continuidad y el fortalecimiento de la vida comunitaria.

“La votación con más de un 82% de aprobación refleja el sentir mayoritario de nuestra comunidad y nos indica que los deseos de nuestros socios están señalando cuál es el camino que debemos seguir para tener continuidad”, señaló.

 

Más que una decisión administrativa, la aprobación representa una apuesta por la construcción de una comunidad más integrada y con mayor capacidad para enfrentar los desafíos que presenta el futuro de las instituciones judías en Chile.

Uno de los aspectos más sensibles del proceso ha sido la preocupación de algunos socios respecto de la preservación de la identidad sefaradí. La dirigencia ha insistido en que la unión no implica la pérdida de la historia, las tradiciones ni el patrimonio cultural que han caracterizado a la comunidad desde su fundación.

Según explicó Gomberoff, el proyecto contempla explícitamente la protección del legado histórico y cultural de los sefaradíes, entendiendo que éste constituye un activo fundamental para la nueva entidad.

“Hemos expresado claramente en diversas oportunidades que la cultura, la historia, las costumbres y la herencia comunitaria serán resguardadas a todo evento”, afirmó. “No debemos olvidar que el Mercaz también cuenta con una importante cantidad de socios provenientes de familias de origen sefaradí”.

 

La visión compartida es que la unión permitirá potenciar ese patrimonio, ampliando los espacios para su difusión y fortaleciendo el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones.

 

De concretarse plenamente el proceso de integración, la nueva institución se proyecta como una de las comunidades judías conservadoras más importantes de América Latina y la más grande del movimiento Masortí en la región.

 

Este crecimiento no solo tendría impacto a nivel nacional, sino que también posicionaría a la comunidad chilena como un referente dentro del mundo judío latinoamericano.

 

“No cabe duda de que, si esta unión resulta tal como lo esperamos, nos convertiremos en la comunidad Masortí más grande de Latinoamérica”, destacó Gomberoff. “Eso implica una gran responsabilidad y nos obliga a seguir trabajando para consolidar esta propuesta. Quizás, con el tiempo, podamos lograr que todas las comunidades masortí de Chile estén bajo un mismo paraguas”.

 

La aspiración es construir una plataforma comunitaria sólida, capaz de generar mejores servicios, fortalecer la vida religiosa, cultural y educativa, y ofrecer mayores oportunidades de participación a sus socios.

 

Tras el respaldo de la asamblea, comienza ahora una etapa de trabajo enfocada en los aspectos prácticos de la integración. Para ello, ambas instituciones han constituido una comisión conjunta integrada por cuatro directores de la Comunidad Sefaradí y cuatro representantes del Mercaz.

 

Su misión será avanzar en los aspectos operativos, administrativos y jurídicos necesarios para materializar el proyecto, identificando oportunidades de colaboración y generando sinergias que permitan optimizar recursos y potenciar las fortalezas de cada institución.

 

“Ahora debemos abocarnos a resolver los desafíos operativos y comenzar el trabajo de integración, buscando generar sinergias que permitan ahorrar recursos y aprovechar de la mejor manera las capacidades de cada institución”, explicó el presidente.

 

El objetivo es desarrollar una transición ordenada, transparente y participativa, que permita construir una estructura comunitaria moderna sin perder la esencia y la historia de cada una de las organizaciones involucradas.

 

Consciente de que todo proceso de transformación genera dudas e incertidumbres, Manuel Gomberoff hizo un llamado a los socios a enfrentar esta nueva etapa con confianza y espíritu de construcción colectiva.

 

“Esta es una oportunidad que nuestra comunidad ha buscado en diversas ocasiones y que, por distintas razones, no habíamos logrado concretar. Hoy tenemos la posibilidad de hacerlo realidad y debemos asumir este desafío con alegría y convicción”, manifestó.

 

Para el presidente, el verdadero éxito del proyecto se medirá en la capacidad de fortalecer el sentido de pertenencia y la vida comunitaria de las futuras generaciones.

 

“No tengamos miedo al futuro. Esta unión solo nos fortalecerá. Veremos cómo ambas comunidades continúan creciendo y contribuyendo a que nuestros socios mantengan ese profundo sentido de pertenencia que es tan importante cuando, como judíos, estamos juntos”.

 

Con esta histórica votación, la Comunidad Israelita Sefaradí abre una nueva página de su trayectoria institucional, apostando por la unidad como herramienta para preservar su legado, fortalecer su presente y proyectarse con confianza hacia el futuro.