Rabino Efraim Rosenzweig
(Levítico 6:1-8:36)
Este Shabat es conocido como Shabat Hagadol, por ser el sábado previo a Pesaj. En la parashá de esta semana, se estudia una categoría especial de ofrendas que se llevaban al Beit ha Mikdash, y que se llamaban Korban Shlamim (ofrenda pacífica). Esas ofrendas las comían, una parte los cohanim, y la otra, las personas que las ofrendaban.
Dentro de las ofrendas de Shlamim estaba el Korban Todá, ofrenda de agradecimiento
La regla general era que las ofrendas debían comerse en su totalidad dentro de 36 horas, dos días y una noche. ¿Pero el Korbán Todá era la excepción? ¿En qué consistía? El Korban Todá era la ofrenda que se le llevaba a Hashem en agradecimiento por haberse salvado de un peligro.
El lapso permitido para consumir el Korbán Todá eran solamente 24 horas: un día y una noche, hasta la medianoche.
¿Por qué el lapso para comer el Korban Todá era tanto más corto que el de los otros shelamim?
La respuesta es que cuando la persona que traía la ofrenda de Todá veía todo lo que había para comer, invitaba a sus amigos a celebrar y regocijarse junto a él, en una comida compartida.
Por cierto, el tema principal de conversación era la gran salvación que había sido causa del encuentro, y el anfitrión solía narrar las milagrosas circunstancias de su rescate.
¿Qué significa la palabra «judío»?
«judío» es la traducción de la palabra hebrea «yehudí», que proviene de la misma raíz que la palabra «lehodot».
«Lehodot» es un término muy interesante. Posee el significado de “agradecer”.
Al decir «gracias», estamos, esencialmente, admitiendo. Estamos admitiendo que estamos endeudados con la otra persona, por la bondad que hizo con nosotros.
Cuando una persona se salva de un peligro que amenazaba con su vida, la costumbre judía es hacer una comida especial en agradecimiento al Eterno.
Por cierto, el tema principal de conversación era la gran salvación que había sido causa del encuentro, y el anfitrión solía narrar las milagrosas circunstancias de su rescate.
Y, en especial, se le pedía que dijera palabras de Torá y de agradecimiento a D’os por su salvación.
Se veía forzado a pensar con sumo cuidado lo que está a punto de decir, y cómo va a decirlo.
A través de ese proceso de reanalizar, la persona que recibió el milagro volvía a examinar cada uno de los detalles de su salvación, con el resultado que no solamente inspiraba a su auditorio con el relato, sino que el mismo alcanzaba la concientización de toda la bondad que le había conferido D’os.
Agradezcamos al Todopoderoso por todos los dones que se nos ha conferido.
Shabat Shalom!