Vaigash

By diciembre 24, 2025 Parashot
26 diciembre 2025 / 6 tevet 5786

Rabino Efraim Rosenzweig

(Génesis 44:18-47:27)

En el relato de esta parashat Vaigash, el patriarca Iaacov se vuelve a reencontrar con su hijo Iosef luego de 22 años de estar alejados y sin siquiera saber que su hijo estaba vivo.

Iaacov llega a Egipto para observar cómo Iosef se ha convertido en el virrey de Egipto y en la mano derecha del faraón. Dado que los hebreos eran pastores, Iosef preparó el distrito de Goshen, zona de pasturas por excelencia, para que se establezcan y residan.

Por otro lado, al hacer esto los hebreos permanecerán aislados del resto de la población egipcia y de esa manera estarán menos propensos a asimilarse con el resto de los habitantes de Egipto.

El faraón desea conocer a la familia de Iosef y en especial a su padre.

Entre los egipcios la aparición de la familia de Iosef produjo una grata impresión ya que su origen permanecía hasta entonces en el misterio y su personalidad enigmática dejaba perplejo a la mayoría.

Siendo un extranjero, los habitantes de Egipto y los integrantes de la corte del Faraón deseaban conocer cuáles eran los orígenes de este hombre tan brillante que se había convertido en el líder de la nación y la mano derecha del soberano

Al conocer a Iaacov, el faraón le pregunta por su edad. Iaacov le dice que tenía 130 años de edad y le agrega que los años de su vida fueron “pocos y malos”.

El texto en que la Torá relata este dialogo ocupa 33 palabras. El midrash sostiene que Iaacov vivió finalmente 147 años cuando debió haber vivido 180 años, la misma cantidad de años que vivió su padre Itzjak.

Vivió 33 años menos de los que debería haber vivido, un año menos por cada palabra que expreso de desencanto y desagradecimiento.

 

La Torá nos quiere enseñar aquí, que no debemos quejarnos sin sentido o ser desagradecidos de lo que nos pasó. Más aun cuando nos queda bastante vida por vivir.

Iaacov vivió los mejores 17 años de su vida luego de esa declaración y podría haber vivido los mejores 50 años de no haber hablado de sus años como “pocos y malos”.

Aprendamos a agradecer al Todopoderoso por lo que nos dio y lo que a diario nos sigue otorgando.

 

Shabat Shalom!