Vaera

By enero 15, 2026 Parashot
16 enero 2026 / 27 tevet 5786

Rabino Efraim Rosenzweig

(Éxodo 6:2-9:34)

Leemos este Shabat la parashat Vaerá. Uno de los sucesos que determinaron y marcaron de manera indeleble al Pueblo de Israel, dando forma a su constitución como una nueva nación en la historia de la humanidad fue sin lugar a dudas, el Éxodo de Egipto.

 

De acuerdo a los sabios y a los distintos midrashim, la nación hebrea había descendido fuertemente en la escala moral durante su estadía en la tierra de los faraones. Más aún, los comentarios místicos hacen referencia a que existen 50 escalones de descenso moral y que los hijos de Israel habían llegado al nivel 49 en ese descenso, un escalón más y habrían bajado definitivamente a un nivel del que no podrían ya salir. Sin embargo, el final de la parashá que leímos la semana pasada y el comienzo de esta, la parashat Vaerá, nos relatan que D’os recordó al Pueblo de Israel, y que los sacó de la esclavitud.

 

¿Qué fue lo que D’os visibilizó para encontrar, que ese Pueblo esquivo, merecía salir de la esclavitud y tenía un futuro posible?

 

El número 4 es un número que se asocia rápidamente con el seder de Pesaj. Distintos estudios sociológicos revelan que las dos actividades más respetadas dentro del Pueblo judío son el brit mila (circuncisión) y el seder de Pesaj.

 

 

En la parashat Vaerá, la segunda del libro de Éxodo, hay 4 expresiones de liberación “… y os sacaré…,y os salvaré…y os redimiré…y os tomaré” ( Éxodo 6:6-7) que se corresponden, según los rabinos del Talmud, con las 4 copas que se beben en el seder y que nos indican la alegría de alcanzar la salvación y el fin del yugo y la esclavitud.

 

 

No es la única vez en el seder, que el 4 se manifiesta explícitamente. Hay 4 preguntas (que suele recitar el menor de los comensales, el famoso “ma nishtaná”) que nos permiten aclarar aspectos centrales de la festividad. Hay 4 hijos de los que habla la hagada, -el manual que nos guía en el seder-, y que parecen responder a los distintos tipos de personalidad que se expresan en nuestros hijos.

 

Dicen los comentaristas que fueron justamente 4 las señales que marcaron la reivindicación del Pueblo: – no cambiaron sus nombres, – no cambiaron su lengua, – no cambiaron su vestimenta, – recibieron el aporte de mujeres justas.

 

Es decir, a pesar de haber descendido moralmente mantuvieron su identidad, mantuvieron su pertenencia y conservaron sus raíces.

 

No importa lo lejos que estemos en nuestro actuar en la vida, mientras conservemos nuestra identidad y respetemos las raíces de las que partimos, D’os nos protegerá y acudirá de seguro en nuestro auxilio.

 

Podemos habernos alejado del camino adecuado o del sendero correcto, pero si aun así mantenemos nuestras raíces y conservamos los aspectos fundamentales de nuestra identidad, D’os nos ayudará a encontrar la vía más adecuada para reencauzar nuestro viaje por la vida.

 

Shabat Shalom!