Truma

By febrero 20, 2026 Parashot
20 Febrero 2026 / 3 Adar 5786

Rabino Efraim Rosenzweig

(Éxodo 25:1-27:19)

Las catedrales, las iglesias, las sinagogas, las basílicas, las mezquitas suelen ser llamadas » las casas de D-s». Los lugares en donde mora la divinidad. Es realmente así ? ¿ Acaso D – s necesita una casa, un templo en donde residir aquí en la tierra, en este mundo material?

 

La parashá que leemos este shabat en la Tora, se denomina Truma y trata de la construcción de los elementos que constituían el Mishkán, el Tabernáculo, que era la gran tienda que servía de recinto para el culto durante la travesía por el desierto y que constituyó el antecedente previo a la construcción del Templo en Jerusalem, en tiempos del rey Salomón. La palabra Truma, significa “donación”, y viene de la raíz hebrea que significa “elevar”, ya que la expresión “rum” significa justamente elevar.

 

Un midrash sostiene que a través de la construcción del tabernáculo, los materiales físicos involucrados en la misma se elevaron, y trascendieron su mera constitución material, de la misma manera que cuando donamos algo elevamos algo material, y lo espiritualizamos.

 

Es la construcción de un recinto físico el que determina que allí se establezca la divinidad, ¿o es la presencia de la divinidad la que lleva a establecer allí un recinto físico?

 

Esto último es lo que parece señalarnos la Tora. Cuando Iaacov se dirige hacia Jarán huyendo de Esav y buscando encontrar una esposa en la tierra de Caldea en donde vivían los parientes de su padre, lo sorprende la noche y debe allí pernoctar en medio del campo. Tiene entonces un sueño con una escalera por la que suben y descienden ángeles. Iaacov al despertar dice … “iesh Ad-nai bamakom haze va anoji lo iadati”, ”en este lugar esta D-s, y yo no lo sabía” (Génesis 28:16).

 

Es el sueño en ese lugar el que define su santidad, es el encuentro con la divinidad el que determina que un lugar físico pase a ser un recinto sagrado.

 

La parashá este shabat nos dice …”y me haréis una morada y morare entre ellos” ( Éxodo 25:8). D-s mora entre las personas en la medida que ellas lo dejen entrar. No será la construcción lo que definirá la santidad del lugar sino el encuentro de las personas con la divinidad y con experiencias místicas lo que determina la santidad de un lugar, ya que D-s finalmente mora entre las personas.

 

Luego de la destrucción del segundo Templo, apareció en el seno del judaísmo la institución de la sinagoga que democratizó el culto y permitió la subsistencia de nuestra fe, incluso en el exilio. Esta maravillosa creación del pueblo judío le permitió seguir existiendo desparramado por todos los países, sin perder su vitalidad.

 

Aun cuando la sinagoga es un lugar central, -el marco en el que desarrollamos nuestra vida comunitaria-, aun así, la parashá nos dice: «Me haréis un santuario y moraré en ellos» …. no dice moraré en él (en el santuario), sino en ellos (en las personas).

 

D-s mora en las personas, no en los objetos, ni en las construcciones.

 

Dejémoslo entrar en nuestros corazones, y permitamos que more en ellos y nos ayude a conducir nuestras vidas de acuerdo al mensaje de la Tora

 

Shabat Shalom!