LEJ LEJA

By octubre 23, 2026 Parashot
23 octubre 2026 / 12 JESHVAN 5787

Rabino Efraim Rosenzweig

(Génesis 12:1-17:27)

Este Shabat leemos la parashat Lej Lejá, donde aparece el primer hebreo, Abraham considerado el primer patriarca del Pueblo judío y el prototipo del monoteísta.

 

La Tora solo dedica 11 capítulos a la historia de la humanidad, y a partir del capítulo 12 hasta el 50 de Genesis y en los demás libros del Pentateuco el tema único es el derrotero del pueblo hebreo, de los Bnei Israel.

 

La Torá lo introduce con el instructivo divino: Lej Lejá, abandona el hogar de tus padres y luego te convertiré en el padre de una nueva nación. El Midrash, en cambio, describe los antecedentes del patriarca.  Enseña que Abraham había nacido en un hogar donde se producían ídolos y que el joven sabía que un tótem era totalmente incapaz de decidir el destino del género humano, por lo que daba rienda suelta a su inquietud espiritual.  De alguna manera concluyó que el universo tenía que ser la obra de un Ser Supremo, un D’os único.

 

El silencio de la Torá con relación a los antecedentes de Abraham enseña tal vez que la única preparación necesaria es la audacia para el cuestionamiento de lo que es aceptado como una norma incontrovertible y estar sintonizado para escuchar la palabra de D’os.  D’os se comunicó con Abraham porque éste decidió escucharlo. D’os seguramente hizo algún contacto con otras personas que desatendieron el llamado divino.

 

El llamado para Abraham fue Lej Lejá, para otros puede ser un instructivo diferente. Hay personas de gran sensibilidad espiritual que incluso en el presente reciben una comunicación privilegiada de D’os. El asunto es estar preparado emocional y espiritualmente para escuchar y asimilar el mandato divino y luego ser consecuente con su implementación.

 

No cabe duda que uno de los problemas actuales se sitúa en la falta de moralidad y atención a los valores fundamentales representados por los Diez Mandamientos para la persona religiosa, y, tal vez, por un código moral que no está escrito, pero sí suscrito por la mayoría del género humano.  El llamado hacia una vida ética se hace a diario: lo que falta es que se escuche. El destino de la Humanidad globalizada está ligado al acatamiento de este imperativo.

 

El problema sería que no es que el Eterno no hable más, sino que la humanidad esta sorda y cerrada a escuchar la palabra divina y por ende cree que esta no se expresa en nuestros días.

 

Es el momento de regresar a la Torá y comenzar a escuchar la palabra divina allí expresada.

Shabat Shalom!