El diálogo interreligioso en Chile como herramienta fundamental

Rabino Daniel Zang, expone en el Simposio Latinoamericano sobre Libertad Religiosa:

Celebrado en Lima, Perú, organizado por el International Center for Law and Religion Studies (ICLRS) de la Brigham Young University (BYU), reunió a figuras destacadas en el campo del derecho, la religión y la sociedad con un propósito claro: fortalecer la libertad religiosa mediante el diálogo y el respeto mutuo. Entre los participantes, la exposición del Rabino Daniel Zang, de la comunidad Sefaradí y representante de la CJCH para el diálogo interreligioso, destacó por su enfoque innovador y esperanzador. Su experiencia y la labor de la Asociación de Diálogo Interreligioso en Chile (ADIR) constituyen un modelo inspirador para fomentar una cultura de no discriminación y combatir la incitación al odio desde el derecho internacional y la convivencia social. La libertad religiosa es un derecho humano fundamental que sustenta el desarrollo pleno de las personas y fortalece las sociedades democráticas. Sin embargo, en diversos países latinoamericanos persisten tensiones históricas y prejuicios culturales que dificultan su ejercicio genuino. A ello se suman marcos legales que, aunque han avanzado, aún necesitan ser fortalecidos para proteger efectivamente la diversidad espiritual y prevenir actos de discriminación o violencia basada en creencias religiosas.

 

En este escenario complejo, el Simposio Regional de Libertad Religiosa sirvió como espacio para analizar estos retos y compartir experiencias exitosas. La participación de líderes y especialistas permitió visibilizar la importancia del diálogo interreligioso como herramienta para construir puentes de entendimiento, promover políticas públicas inclusivas y garantizar el respeto a la libertad de conciencia y expresión. La Asociación de Diálogo Interreligioso en Chile (ADIR), representada en el simposio por el Rabino Daniel Zang, es un claro ejemplo de cómo distintas tradiciones espirituales pueden colaborar para transformar la diversidad en fortaleza social. Bajo un enfoque inclusivo que contempla también a quienes no profesan ninguna creencia religiosa, fomenta espacios de encuentro donde las diferencias enriquecen el tejido comunitario en lugar de dividirlo. El Rabino Zang resaltó durante su intervención que dialogar con otras confesiones no debilita la fe propia, sino que la amplía y fortalece. Esta visión resulta crucial para entender un país tan plural y multicultural como Chile, donde conviven espiritualidades indígenas, tradiciones mayoritarias y un creciente pluralismo religioso. ADIR ha impulsado además códigos éticos para el diálogo democrático e influido en reformas legislativas vinculadas a la libertad de culto, consolidando un marco legal basado en el respeto y la inclusión. Esta asociación es heredera de años de desarrollo de procesos e instituciones que han ido transformado el monólogo compartido en diálogo fecundo. Más allá del plano espiritual, hoy el diálogo interreligioso se presenta como una estrategia concreta para combatir la discriminación y la incitación al odio, promotores de fracturas sociales y exclusión. Las iniciativas de ADIR, incluyendo capacitaciones a funcionarios públicos y convenios con organismos estatales, han fortalecido la sensibilización frente a la diversidad espiritual. Proyectos emblemáticos como el oratorio interconfesional en el Aeropuerto de Santiago y espacios multi-confesionales en eventos como los Juegos Panamericanos demuestran cómo estas prácticas pueden replicarse en distintos ámbitos para promover la convivencia pacífica. Durante momentos críticos, como la pandemia de COVID-19 y procesos constitucionales recientes en Chile, ADIR facilitó espacios de oración y reflexión conjunta que ayudaron a superar divisiones y a generar consensos, evidenciando el poder transformador del diálogo. En una era marcada por la tecnología, la sobreinformación y la posverdad, la humanidad enfrenta un déficit en la capacidad de dialogar auténticamente y escuchar al otro. En este contexto, el diálogo interreligioso emerge como un faro que no solo contrarresta el individualismo extremo, sino que también fomenta una búsqueda compartida de sentido y comprensión desde la experiencia espiritual y comunitaria. Los temas abordados en el simposio, desde la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial hasta la autonomía de las comunidades de fe y la relación entre estado y religión, evidencian la complejidad y relevancia de promover sociedades democráticas, inclusivas y respetuosas. La experiencia del diálogo en Chile ejemplifica cómo construir puentes entre diversas tradiciones religiosas es no solo posible, sino una vía esencial para fortalecer la democracia y el desarrollo humano integral. Promover espacios de diálogo abiertos, éticos y respetuosos es indispensable para erradicar la discriminación y la incitación al odio, consolidando la libertad religiosa como pilar de la convivencia pluralista. En un mundo cada vez más interconectado pero también fragmentado, estas iniciativas aportan luz para que Latinoamérica avance hacia un futuro donde la diversidad espiritual sea valorada como parte esencial de nuestra riqueza cultural y social, en plena sintonía con los principios del derecho internacional y los derechos humanos universales.

 

El aporte del Rabino Daniel Zang y la experiencia de ADIR son un llamado inspirador a seguir cultivando el diálogo como herramienta fundamental para edificar sociedades más justas, solidarias y respetuosas de la dignidad de todos sus miembros, sin importar su creencia religiosa o espiritual. Su ejemplo demuestra que la libertad religiosa y el respeto a la diversidad no son un ideal abstracto, sino una práctica cotidiana que transforma vidas y fortalece