Rabino Efraim Rosenzweig
(Levítico 21:1-24:23)
En el final de la parashat Emor que leemos en este shabat, encontramos un texto que es conocido como el fundamento de la ley del talión, lex talionis en latín. No es por cierto el único lugar en que esta disposición bíblica aparece.
“Sheber tajat sheber, ain tajat ain, shen tajat shen”,” fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente” …… (Levítico 24:20).
Esta disposición bíblica es mencionada en el libro del Éxodo y también en el quinto libro del Pentateuco, el texto de Deuteronomio.
Lamentablemente este texto y esta disposición ha sido mal entendida, mal comprendida y utilizada apologéticamente para denostar a la Biblia Hebrea y acusarla de cruel e impiadosa. Por otro lado, es común que se hable de la ley bíblica del talión como la que demuestra de manera clara la condición del D’os del Antiguo Testamento, como una divinidad castigadora frente a la del Nuevo Testamento como una del amor.
No es esto correcto y a menudo es un error o simplemente un intento de menoscabar el texto de la Tora frente a la supuesta superioridad moral del Nuevo Testamento.
El texto del “ojo por ojo” es explicado por los rabinos del Talmud en el sentido que ya desde su origen, no debía entenderse como un castigo idéntico al daño infligido sino como una pena proporcional al daño causado. Por otro lado, quedaba establecido a diferencia de códigos más antiguos (Hammurabi) que todos tenían igual condición frente a la ley y no había privilegios de clase social o de sangre.
El ojo por ojo señalaba que el castigo no debía ser mayor al daño provocado ni menor sino proporcional, pero de ninguna manera idéntico ya que eso es en verdad imposible de conseguir, aunque se quisiera.
¿Acaso si alguien le hizo perder un ojo a un prójimo se le podrá sacar un ojo exactamente igual al daño causado? se preguntaban los rabinos. Imposible contestaban los sabios. Por lo que allí debía haber un resarcimiento económico de tipo indemnizatorio. De la misma manera en los demás casos.
El castigo, o la pena debía ser proporcional al daño provocado y esta disposición era aplicable a todos sin distinción, lo que significaba un gran avance en la justicia del mundo antiguo.
La Tora una vez más nos señala los avances que proponía en épocas pretéritas de la humanidad, y nos señala un progreso ético que deberíamos tener como norte para nuestra sociedad.
Shabat Shalom!