Vaieshev

By diciembre 12, 2025 Parashot
12 diciembre 2025 / 22 KISLEV 5786

Rabino Efraim Rosenzweig

(Génesis 37:1-40:23)

En pocas horas más, exactamente este domingo por la noche, estaremos celebrando una de las celebraciones más alegres y simbólicas del calendario hebreo, la festividad de Jánuca.

 

Durante ocho días cada noche encendemos las luminarias de la Janukiá, el candelabro especial que se usa durante esta festividad.

 

Cada noche se aumenta una luminaria más para de esa manera, cumplir con la tradición de Hillel, quien sostenía que en materia de santidad se debe ascender y no descender o mantenerse.

 

Jánuca nos recuerda la epopeya de la familia de los Jashmonaim, quienes encabezados por Matitiahu primero, y Iehuda ha Macabí luego, liberaron a la nación del yugo helenista, purificaron el Templo y lo reinauguraron.

 

Ese hecho sucedió dos siglos antes de la era común cuando la tierra de Israel se encontraba bajo el dominio de los sucesores de Alejandro Magno.

 

Se ponía en juego en aquel momento la continuidad de la nación hebrea y los valores del mensaje espiritual por sobre los valores hedonistas y materiales de la potencia dominante en la tierra de Israel.

 

La parashá que leemos en este Shabat, la parashat Vaieshev, nos relata acerca de sueños. Los macabeos tuvieron un sueño, que era alcanzar la libertad y poder desarrollar una vida espiritual acorde con los valores de nuestra Torá.

 

Para hacer realidad nuestros deseos y anhelos, no alcanza solamente con soñar, Matitiahu y sus hijos sabían que los sueños se deben llevar a la práctica tomando riesgos y asumiendo el compromiso de trabajar por su concreción. Los aspectos centrales de Janucá son la luz que surge de las velas de Janukiá. Es interesante destacar que el fuego es un elemento misterioso y mágico de la naturaleza.

 

Tiene la capacidad de eliminar y de iluminar. Elimina a través del quemar, convirtiendo todo en cenizas. Parte de lo mucho y termina en poco, las cenizas.

 

Para iluminar es al revés, se parte de a poco, una llama, y se va subiendo, extendiendo su capacidad de traer luz a todo lo que rodea.

 

 

En la historia de Janucá están presentes ambos elementos. Hubo que eliminar los elementos de idolatría e impureza que trajeron los griegos, y hubo que iluminar el Templo con la luz de la menorá.

 

Pero lo que quedó en nosotros como forma de celebrar la festividad, son los aspectos positivos, es decir el encendido de la Janukiá y la alegría de traer luz e iluminar nuestro entorno.

 

Aprendamos el mensaje de aquellos héroes que en tiempos tan difíciles supieron hacer realidad sus ideales con trabajo, valentía y dedicación.

 

Shabat shalom!